miércoles, 7 de mayo de 2008

Estabilidad

Cuando me siento feliz intento que nada cambie...sigo usando la misma ropa, el mismo envase de shampoo e incluso intento repetir los movimientos que hago al levantarme, todos los días los empiezo con el pie izquierdo, nunca entendí si fue porque soy zurda o por otro motivo. Hay muchas cosas simples que no me pregunto ni quiero saber.

Cuando me siento triste, intento cambiar todo...

Exceso epistemológico

Exceso epistemológico

Un día me di cuenta que todos los problemas que atravesaban mis relaciones eran epistemológicos. Primero, la aplicación de la teoría Weberiana de los tipos ideales me generaba mas confusión que otra cosa, nada se adaptaba a ellos. Luego, el método nomológico-deductivo de Hempel, yo tenía una condiciones iniciales similares en muchos casos, demasiado iguales y aplicaba las leyes generales y no obtenía resultados exactos...por suerte eso no ocurrió, no hay nada peor que una vida cíclica. Finalmente, concluí que todos estos métodos, incluyendo el hipotético-deductivo de Popper, en donde yo formulaba hipótesis de lo que sucedería en mi vida y lo ponía contrastaba con la experiencia, no funcionaban porque debían ser aplicados únicamente a las Ciencias naturales, y el amor a veces puede ser muy antinatural y por suerte no tiene leyes generales, ni particulares, ni siquiera debemos tentarnos de hacer generalizaciones empíricas. Prefiero compartir con Feyerabend su anarquismo epistemológico del “todo vale”, la ausencia de métodos y la no diferenciación de las ciencias con cualquier otra cosa. El otro problema grave es la demarcación, ¿Qué es amor y qué no lo es?¿Dónde se traza esa línea divisoria en dónde comienza uno y termina el otro? Realizó nuevamente una analogía con la teoría de Feyerabend, mejor no pensar en una división entre el amor y todo lo demás. Total...el amor es una construcción que realizan los individuos, jamás podemos acceder directamente a él, solo acercarnos demasiado, a veces más de lo que uno quisiera.

The beggining of everything else

Cuando estoy triste me brotan palabras de lugares inexistentes que necesitan ser materializadas en el papel, escritas con tinta azul, bien azul, bien oscura. Estas no tienen la ortografía corriente, no existen y quizás no lo harán nunca. Están escondidas en algún rincón de mi subconsciente del que, tal vez, nunca debieron salir. Brotan rápido, desprolijas, exultantes por escapar del horror que se produce en dicho sitio. Quieren prenderse fuego, iniciar hogueras, huir.... algunas existen hace décadas en mi interior y tienen moho, otras tienen restos, todavía, de placenta, pero todas buscan lo mismo, no permanecer donde están ni ocultarse más. La liberación las hará desaparecer, perderse, disolver su significado, perturbar lugares en los que nunca estuvo, ocupar otras mentes